miércoles, 23 de abril de 2014

Holocausto Caníbal: Película sobre el relativismo cultural

Es una película muy gráfica sobre el tema.

 Holocausto Caníbal, que a pesar de tener un nombre que podríamos identificar con el gore y la sangre por la sangre, es una película de mayor profundidad que la aparente, y cuya violencia no es de un tipo gratuito. Nos puede recordar en la crítica al Corazón de las Tinieblas, pero de una forma más actual.

La historia trata sobre un hombre que va a la selva a descubrir e intentar recuperar el material grabado por unos reporteros, aparéntemente vistos como héroes, pero dentro de ese material, se puede ver más de lo que se querría haber visto sobre su forma de actuar para conseguir unas buenas tomas, y la diferencia entre la moralidad de unas tribus salvajes con la del hombre desarrollado, que no siempre actúa en favor a los principios de su cultura propia.






El Inca Garcilaso de la Vega

Era hijo del conquistador español capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, de la nobleza extremeña, y de la ñusta o princesa inca Isabel Chimpu Ocllo, nieta del Inca Túpac Yupanqui y sobrina del Inca Huayna Cápac, emperador del "reino de las cuatro partes o suyos" oTahuantinsuyo (nombre del Imperio incaico en su lengua nativa quechua). Su nombre de bautismo fue Gómez Suárez de Figueroa, que tiempo después, radicando en España, se lo cambiaría por el de Inca Garcilaso de la Vega.
Gracias a la privilegiada posición de su padre, que perteneció a la facción pizarrista, fue bautizado con los apellidos ilustres del mayor de sus tíos paternos y de otros antepasados que pertenecieron a la casa de Feria. Recibió en el Cuzco una esmerada educación en primeras letras a cargo de Juan de Alcobaza, al lado de los hijos de Francisco y Gonzalo Pizarro, mestizos e ilegítimos como él, pero durante sus primeros años también estuvo en estrecho contacto con su madre y con lo más selecto de la nobleza inca, entre los que se contaban los hijos de Huayna Cápac: Paullu Inca y Tito Auqui. Accedió pues a la instrucción de los amautas o sabios incas versados en la mitología y cultura incas.

Sin embargo, su padre se vio obligado a abandonar a la princesa a causa de la presión de la corona para que los nobles españoles se casasen con damas nobles españolas, y así lo hizo para matrimoniar con Luisa Martel de los Ríos; sin embargo, no lo hizo sin conceder antes a su madre una cuantiosa dote, que le sirvió para casarse con Juan del Pedroche, un soldado peninsular, de la que tendría el inca dos mediohermanas, Luisa de Herrera y Ana Ruiz.

La sirenita: ejemplo del relativismo cultural en occidente

La sirenita escrita por Hans Christian Andersen (OdenseDinamarca2 de abril de 1805 – Copenhague, Dinamarca, 4 de agosto de 1875), narra la historia de una joven sirena que se enamora de un príncipe, teniendo un duro desengaño amoroso y un final trágico. Es totalmente diferente a la que nos cuenta Disney, es un cuento totalmente romántico y melancólico.

 He escogido para hablar de este cuento, porque pertenece a nuestra cultura occidental, y sin embargo, el relato original, no es lo que encontraríamos como "correcto" para contarle a un niño actualmente, cuando en el siglo XIX, si lo sería. 
Esto es un leve ejemplo de lo que sucedería con las versiones originales de cuentos tan conocidos como Caperucita Roja, la Cenicienta, Blancanieves y los siete enanitos, La Bella Durmiente etc.

Por tanto se puede apreciar un choque "contracultural", o mejor dicho "contratemporal", pues la cultura sería la misma, estando otra más desarrollada temporalmente.

Volvemos a preguntarnos si es correcto o no el planteamiento que este cuento hace de la mujer, la idea del amor, y volvemos a recordar con este ejemplo, que una persona no es nada sin su contexto temporal y territorial.

Por tanto, se podría contraponer la historia con un final felíz de Disney (actual relatívamente) a la Sirenita de Andersen. Ambas historias se adaptan a su contexto, y muestran una serie de valores y comportamientos sociales.





Un mundo Felíz.

Un mundo felíz, es un libro ideal para hablar del relativismo cultural, aunque no sea su objetivo hablar del choque de culturas (si no hacer una crítica política y social al mundo en un desarrollo cada vez más frío, y pertenciente a seres humanos que se comportan como máquinas). 
Podemos ver como se enfoca un frío mundo, en el que reina la promiscuidad, el asco ante la idea de la maternidad y de la familia, un mundo sin religión, donde el miedo y las preocupaciones se quitan a base de Soma. 

Se pueden ver los choques entre este mundo "avanzado",  y un mundo de carácter más primitivo y neolítico, donde existen las familias y las parejas, donde las mujeres paren a sus hijos de forma natural, donde existe la religión y no el soma, un mundo más del pasado, que del presente. 

Al final de leerlo, uno se pregunta en que sociedad quiere vivir, pudiendo llegar a varias conclusiones, pero además el libro permite divagar en distintos ámbitos, como es en el caso del relativismo cultural.

La muerte de Iván Ilich: el relativismo social

Aunque en La muerte de Iván Ilich no hay un choque entre culturas de forma directa y evidente, si existen dos grupos sociales (hablando genéricamente) muy difernciados, que han desarrollado una idea sobre la vida distinta, y que viven con distintas percepciones de todo lo que les rodea (el trabajo, la muerte por ejemplo). 

Uno clásico y conservador, que pretende seguir estando dónde está, y otro de carácter más innovador, por tanto, al haber tal choque de ideales generalizados, referidos a una ideología más avanzada cronológicamente, se podría decir que existe un choque cultural-temporal-social.

 Por ese contraste de ideas, y por el abuso de poder de uno de los sectores sociales, se produce más tarde una revolución, que no se cita explícitamente, pero que se averigua por el contexto histórico.

Estupor y temblores

 Estupor y temblores, libro que hemos leído en este último trimestre, tiene un buen ejemplo del choque entre dos culturas (oriental y occidental), ambas nacidas de un mismo núcleo. Quizás, la idea oriental que nos puede parecer más impactante de la obra, para unos occidentales como nosotros (a parte de la pronunciada jerarquía social), es la de que un oriental no tiene como objetivo primero alcazar la felicidad, tan solo seguir las normas y subordinarse jerárquicamente.
También nos puede llamar la atención el valor que se le da al suicidio, y que en otras culturas no ocurre, ¿Es por tanto el suicidio moral?, desde luego para un oriental si, entonces ¿deberíamos pretender los occidentales cambiar su mentalidad?

Para nosotros el Harakiri puede parecernos algo absurdo y desagradable, para un oriental japonés, es sin ninguna duda una cuestión de honor, es rechazar a la muerte natural, y transformar una muerte producida por uno mismo en orgullo.

 Mujer preparándose para realizar el Harakiri.

De todas formas es evidente en la cultura occidental, como el suicidio comenzó a cobrar importancia en el siglo XIX, tomándolo como algo poético y melancólico, y no una cuestión de honor, son innumerables los artistas románticos que se suicidaron, sin ser esto algo moral.

Se produce en Estupor y Temblores más choques contraculturales, como es el caso de la antes citada jerarquización (estratificación social) de tipo medieval de la sociedad, que aún está presente, y que ha nosotros puede parecerenos absurda.

Como vimos en el libro hay jerarquía en las corporaciones, pero también en las universidades, en todos los programas educativos y, prácticamente todo lo que puede jerarquizarse, está jerarquizado.

 Este énfasis en el rango y la jerarquía no se limita sólo a cosas e instituciones, atañe también a la gente. Existe una preocupación por la ordenación relativa de status de las personas que dificulta el trato de igual a igual entre ellas. Los japoneses son incapaces de sentarse, hablar o beber con otras personas hasta que no están razonablemente seguros del lugar que ocupan en la jerarquía. Es en ese contexto social donde se desarrolla la práctica de intercambiar tarjetas de visita: es un ritual que sirve para que nadie se sienta ofendido por otro que no toma en consideración las indicaciones de status que hay en la tarjeta. Una vez que se han establecido los indicadores relevantes de status como la edad, el sexo, la educación, la ocupación y el lugar de trabajo, comer, hablar, beber o cualquier otra acción puede realizarse de una manera ordenada y sin ofender a alguien que espera una mayor deferencia de status.

 Sucede lo mismo con el idioma, que tiene un amplio uso de palabras para definir el trato según el status social.

El corazón de las tinieblas.

Este es un breve resumen del argumento de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad:



La novela se centra en un marinero llamado Marlow, el cual narra una travesía que realizó años atrás por el río Congo, en busca de Kurtz, el jefe de una explotación de marfil, y que a lo largo de la novela adquiere un carácter simbólico y ambiguo.
Los dos primeros tercios de la novela narran el viaje de Marlow desde Londres a África, y remontando el río Congo, hasta alcanzar la base de recolección de marfil en la que se encuentra un empleado de la empresa belga que lo ha contratado. Ese empleado, llamado Kurtz, ha tenido un enorme éxito en el tráfico de marfil, pero eso le ha granjeado la envidia de otros colegas. Marlow intuye que Kurtz ha roto con todos los límites de la vida social tal y como se conoce en Europa, lo que le repele y atrae al mismo tiempo.
En el camino, Marlow será testigo de la situación extrema en que viven los colonos europeos, su brutalidad hacia los nativos africanos, y deberá superar todo tipo de obstáculos —retrasos, enfermedades, ataques de indígenas...— hasta alcanzar su destino. Cuando finalmente se encuentra con Kurtz, cuya imagen ha ido agrandándose y mitificándose durante el proceso, descubre que se trata de un personaje misterioso, al que los nativos idolatran como si fuera un dios, pero que parece haber caído en una locura bestial. Como legado deja un panfleto en el que detalla cómo civilizar a los nativos, y que incluye una anotación brutal: "¡Exterminad a todas esas bestias!". Marlow y sus compañeros de viaje logran cargar a Kurtz, ya gravemente enfermo, en el pequeño barco de vapor que debe sacarlo de la selva, pero éste muere en el trayecto, pronunciando ante Marlow sus últimas y enigmáticas palabras: «¡El horror! ¡El horror!».
 Imagen de la película Apocalypse Now, basada en El Corazón de las Tinieblas.

El corazón de las tinieblas, es también, uno de los libros más gráficos para comprender el relativismo cultural: el hombre blanco, junto a los salvajes. Leyendo este libro, uno puede plantearse las siguientes cuestiones, en contraposición con la actualidad:

-¿Es moral, que una cultura intente expandir sus dominios aunque eso pueda implicar destrozar otras culturas o someter a otros seres humanos bajo su poder?

-¿Si una cultura, decide no intentar influir en otras culturas, puede esto subordinarlo o perjudicarlo ante otras? 

-¿Verdadéramente, tenemos en la actualidad los occidentales, la mentalidad que decimos tener, o fuera de nuestras fronteras, la moral sigue siendo la que ha sido siempre: la supervivencia del más fuerte?



El relativismo cultural.

El relativismo cultural es la actitud o punto de vista por el que se analiza el mundo de acuerdo con los parámetros propios de cada cultura. Su filosofía defiende la validez y riqueza de todo sistema cultural y niega cualquier valoración absolutista moral o ética de los mismos. Se opone al etnocentrismo y al universalismo cultural —de carácter positivista— que afirma la existencia de valores, juicios morales y comportamientos con valor absoluto y, además, aplicables a toda la humanidad.

Esto significa por tanto, que el relativismo cultural conlleva a considerar cualquier aspecto de otra sociedad o grupo en relación con los estándares culturales de ese grupo, en vez de hacerlo desde un punto de vista considerado universal, o en relación a la valoración desde otras culturas.



 La tribu Korowai emplea actualmente el canibalismo con otras tribus enemigas.